jueves, 23 de agosto de 2012

RESEÑA EN INSONORO

Fecha Publicación: 23/08/2012  
Autor: Jose Luis Fernández




Desde Pamplona, el primer trabajo de Sra. Nora, que lleva por título su mismo nombre. El origen de este grupo navarro se remonta a enero de 2011. Un año después, nos presentan un LP bajo su propio nombre formado por once canciones. Desde el pasado mes de mayo al alcance del que lo desee.

La música de Sra. Nora se caracteriza por una fusión de estilos. Desde el pop a la rumba, bajo las tonalidades más suaves del rock y salpicadas por el flamenco. Melodías y ritmos que se mueven en ambientes tranquilos que hablan de realidades, sentimientos y creencias.

Más de cuarenta minutos de duración para escuchar desde la calma.
Sonidos limpios, variedad instrumental y estructuras bien compuestas dejan la puesta en escena para que sea una voz femenina la que narre las inquietudes del grupo.

Las historias que albergan este disco buscan sellar una identidad propia al igual que su peculiar estilo. Mayoritariamente son interpretadas en primera persona y buscan hacernos reflexionar sobre situaciones que sino son similares a las relatadas sean parecidas.

No considero que haya que destacar ninguna canción sobre otra, ya que guardan ciertas similitudes técnicas y temáticas. Pero recomiendo que os centréis en "
Hijos Del Viento", que es la canción que el grupo escogió como single de presentación. Una vez escuchada, os podéis hacer una idea de cómo será el resto.

La Sra. Nora es un septeto formado por Rakel Alfonso (voz), Héctor Ramírez (saxos), Yoel Mallén (bajo), Mikel García (guitarra flamenca), Ángel Peñalver (guitarra eléctrica), Jaitxo Segura (batería) y Adur Lagunas (congas, cajón flamenco y percusiones). 




domingo, 19 de agosto de 2012

CRÍTICA DEL DIARIO DE NOTICIAS

Interesante ejercicio de fusión.

Concierto de La Sra. Nora



Por J. Óscar Beorlegui - Domingo, 19 de Agosto de 2012.

 


EL pasado lunes, inusual día -al menos hasta la fecha en este marco- para menesteres como la música en directo, La Señora Nora subió al escenario de Civican, protagonizando un concierto que dejó satisfechos a todos: músicos, organizadores y respetable en general, un público que se dio cita en apreciable buen número y que disfrutó de la sesión. De las canciones escuchadas.

Articulada alrededor de los temas de su flamante disco debut, la presente trouppe musical dio inicio a la velada bajo los sones sugerentemente andaluces de Sueles, prosiguiendo por derroteros próximos a la salsa con Hijos del viento, con los siete músicos decidida y voluntariosamente implicados en aras del objetivo común: aprovechar la oportunidad brindada por Civican para reivindicarse, protagonizando un buen concierto. Algo que, sin duda, hicieron. Con los saxos más que presentes en las distintas interpretaciones (revelándose el saxofonista, junto con el bajista, como pieza clave a la hora de colorear los temas), acto seguido el interesante ejercicio de fusiones de músicas y ritmos que fue la actuación prosiguió con Ocho días, puerta de entrada del CD a la que siguió un primera versión; un cover del A la luz de Lorenzo, de Los Delinqüentes, perfectamente llevado por Rakel al terreno de la banda. Por una vocalista que, descalza tal vez para sentir mejor las vibraciones del directo, se desenvolvió sobre las tablas como pez en el agua, ya, bailando -derrochando gracia y desenfado-, ya cantando. Haciendo gala en todo momento de su voz. De su señora voz, de un timbre y un color la misma que, si bien no siempre, nos recordó por momentos a la de Amparo Sánchez, más conocida por el que fuese su nombre artístico en los años noventa, Amparanoia. Y así, entre connotaciones de buen rollito musical, excelentes vibraciones, y oleadas de sugerentes mezcolanzas de ritmos, fueron desgranando los músicos su repertorio, unos temas que llamaron nuestra atención por demostrar ser pequeños mundos en sí mismos de por sí: eso sí, cosidos unos a otros por la señera voz de Rakel. Unas canciones que, además de perfectamente coloreadas por saxofonista y bajista -principalmente-, lucieron profusamente ornamentadas por las percusiones y por las notas de la guitarra flamenca, destacando en el ecuador del pase 1938 (con la recuperación de la memoria histórica de fondo), Quiero despertar (rematado por un animado solo conjunto de batería y percusiones) o Vuelvo a soñar. Acto seguido, encarando la recta final, la banda sorprendió al público con dos reveladoras versiones: So payaso, de Extremoduro, y Ojalá no te hubiera conocido nunca, de Muchachito Bombo Infierno, hits que, toda una declaración de raigambre; toda una indicación de las intenciones estilísticas del grupo, pusieron la mejor alfombra posible a los temas propios con los que cerraron, los especialmente pegadizos Desconexión y Como el resto de la gente, último en sonar.


lunes, 13 de agosto de 2012