Interesante ejercicio de fusión.
Concierto de La Sra. Nora
Por J. Óscar Beorlegui - Domingo, 19 de Agosto de 2012.
EL pasado lunes,
inusual día -al menos hasta la fecha en este marco- para menesteres como
la música en directo, La Señora Nora subió al escenario de Civican,
protagonizando un concierto que dejó satisfechos a todos: músicos,
organizadores y respetable en general, un público que se dio cita en
apreciable buen número y que disfrutó de la sesión. De las canciones
escuchadas.Articulada alrededor de los temas de su flamante disco debut, la presente trouppe musical dio inicio a la velada bajo los sones sugerentemente andaluces de Sueles, prosiguiendo por derroteros próximos a la salsa con Hijos del viento, con los siete músicos decidida y voluntariosamente implicados en aras del objetivo común: aprovechar la oportunidad brindada por Civican para reivindicarse, protagonizando un buen concierto. Algo que, sin duda, hicieron. Con los saxos más que presentes en las distintas interpretaciones (revelándose el saxofonista, junto con el bajista, como pieza clave a la hora de colorear los temas), acto seguido el interesante ejercicio de fusiones de músicas y ritmos que fue la actuación prosiguió con Ocho días, puerta de entrada del CD a la que siguió un primera versión; un cover del A la luz de Lorenzo, de Los Delinqüentes, perfectamente llevado por Rakel al terreno de la banda. Por una vocalista que, descalza tal vez para sentir mejor las vibraciones del directo, se desenvolvió sobre las tablas como pez en el agua, ya, bailando -derrochando gracia y desenfado-, ya cantando. Haciendo gala en todo momento de su voz. De su señora voz, de un timbre y un color la misma que, si bien no siempre, nos recordó por momentos a la de Amparo Sánchez, más conocida por el que fuese su nombre artístico en los años noventa, Amparanoia. Y así, entre connotaciones de buen rollito musical, excelentes vibraciones, y oleadas de sugerentes mezcolanzas de ritmos, fueron desgranando los músicos su repertorio, unos temas que llamaron nuestra atención por demostrar ser pequeños mundos en sí mismos de por sí: eso sí, cosidos unos a otros por la señera voz de Rakel. Unas canciones que, además de perfectamente coloreadas por saxofonista y bajista -principalmente-, lucieron profusamente ornamentadas por las percusiones y por las notas de la guitarra flamenca, destacando en el ecuador del pase 1938 (con la recuperación de la memoria histórica de fondo), Quiero despertar (rematado por un animado solo conjunto de batería y percusiones) o Vuelvo a soñar. Acto seguido, encarando la recta final, la banda sorprendió al público con dos reveladoras versiones: So payaso, de Extremoduro, y Ojalá no te hubiera conocido nunca, de Muchachito Bombo Infierno, hits que, toda una declaración de raigambre; toda una indicación de las intenciones estilísticas del grupo, pusieron la mejor alfombra posible a los temas propios con los que cerraron, los especialmente pegadizos Desconexión y Como el resto de la gente, último en sonar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario